Posteado por: aldergut | diciembre 8, 2009

La adicción a Internet provoca separaciones

Dalia de Paz
El Universal
Martes 08 de diciembre de 2009
dalia.depaz@eluniversal.com.mx

Fernando Gutiérrez prefirió elegir a Internet como el amor de su vida, que a su ahora ex esposa, Laura, con la que duró más de 10 años de casado y a quien juró en el altar que sería para siempre.

Todo lo que comenzó como una forma de entretenimiento terminó en una fuerte adicción que hasta hoy es imposible dejar, dice Fernando.

Al principio, el especialista financiero navegaba dos horas en la red para checar sus correos, investigar temas, subir fotografías a las redes sociales y chatear, pero poco a poco fue incrementando su horario hasta pasar casi las 24 horas del día frente a una computadora.

“Nunca me di cuenta de que me estaba enamorando de Internet por todas sus cualidades y maravillas que puedes encontrar. Al final, afectó mi matrimonio, ya que se fue al hoyo porque le prestaba más atención a mis asuntos en la red que a mi mujer, así que originó miles de pleitos, hasta que decidí quedarme con Internet y pedirle el divorcio a Laura”, cuenta Fernando Gutiérrez.

A decir del cibernauta, hasta hoy no está arrepentido de haberse separado, vivir solo y ocupar todo su tiempo en la red, mientras consigue empleo, el cual perdió hace un año.

En algún momento, este hombre pensó en tomar terapias para controlar su pasión por la web, sin embargo, consideró que le gustaba este tipo de vida, pues señala que la sociedad mexicana es un caos sin valores.

“Esté donde esté siempre estoy conectado, así tenga que ir al baño o al súper, llevo Internet móvil a todos lados y lo checo a cada instante. También mis relaciones con algunas chicas son virtuales, creo que es lo más cool”, dice.

El nuevo padecimiento

Los mexicanos somos presa fácil de caer en adicciones poco conocidas y muy privadas, principalmente de aquellas que directamente causan molestias o estragos a otros, o bien aquellas cuyas consecuencias debe remediar la sociedad, como son el alcohol o las drogas.

Pero hay muchas adicciones nuevas y esclavizantes que están aumentando día a día, fruto de circunstancias sociales o causadas por las nuevas tecnologías, que también ayudan a esconder situaciones de soledad o aislamiento.

Esta adicción a las nuevas tecnologías se puede dar por una falta de objetivos o por la inestabilidad de la persona ante incertidumbres que se deben afrontar en el presente, donde es especialmente precario el mundo del trabajo.

Dichas herramientas ofrecen muchas posibilidades de bien social, pero al mismo tiempo pueden esclavizar a muchas personas ante un ordenador y abocarlas a un diálogo frenético hombre-máquina que hace que pasen largos ratos buscando en la red.

De acuerdo con Kimberly Young, especialista de la Universidad de Pittsburg y creadora del Center for On-Line Addiction, la adicción a la red es un deterioro en el control de su uso que se manifiesta como un conjunto de síntomas cognitivos, conductuales y fisiológicos. “La persona netdependiente realiza un uso excesivo de Internet, lo que le genera una distorsión de sus objetivos personales, familiares o profesionales”, explica.

Young también es la fundadora del Centro para Adicciones en la Red, con sede en Bradford, Pensilvania, donde funcionan grupos de apoyo a las “ciberviudas”, las esposas de adictos a las relaciones amorosas, la pornografía o las apuestas en la red.

De acuerdo con la especialista en el tema, los “ciberadictos” optan por el placer temporal en lugar de las relaciones íntimas y profundas.

Huir de la realidad

Los enfermos cibernéticos entran en un círculo vicioso, ya que la pérdida de autoestima crece a medida que aumenta su adicción a Internet, lo que a su vez eleva su necesidad de escapar de la realidad y de refugiarse en la red.

Otros tipos de adicciones son las relacionadas con actividades interactivas como el “chateo”, la mensajería instantánea y los videojuegos, así como los sitios de apuestas, subastas y compras.

Otro caso similar al de Fernando es el de Alma R., programadora de 31 años, quien, sin desearlo, se dejó envolver por la web al grado de terminar con Alberto, su novio por más de 15 años.

“Sonará muy raro pero amo con locura a Internet y todos sus derivados. Mis papás casi se infartan cuando terminé con Beto ya que todos pensaron que lo cambiaba por otro hombre, así que imagina su cara, al saber que efectivamente lo cambiaba, pero no por otro, sino por la red que me da todo lo que necesito”, cuenta “@AlmaNauta”, seudónimo que ella misma se puso para navegar enel ciberespacio.

Gabriela Mariana Ruiz, psicóloga del Centro de prevención y Atención de Adicciones de la Universidad Autónoma de México (UNAM), dice que el problema de las adicciones es que se bloquean lazos sociales que se podrían tener con las personas. La experta explica que esta adicción genera problemas físicos, como el insomnio, dolores de cabeza o de espalda, por estar sentado tanto tiempo; o afectaciones psicológicas, pues la gente cree que así solucionará su depresión.

La doctora recomienda a los cibernautas controlar el tiempo que pasa en Internet y que, al mismo tiempo, se utilice como una alternativa para tener contacto mundial con muchas cosas, pero sugiere que no se convierta en una alternativa exclusiva de diversión.

La enfermiza afición a la red fue diagnosticada ya por ciertos expertos como Trastorno Adictivo a Internet (TAI) y se estima que entre 6% y 10% de los aproximadamente 189 millones de usuarios en Estados Unidos, lo padece.

La también llamada Internet-dependencia o Internet-compulsión se detecta por comportamientos relacionados con la red que interfieren en la vida normal de una persona, causando estrés severo a su familia, amigos y en el trabajo.

Una persona que pasa horas al día frente a una PC navegando por Internet, enviando correos electrónicos, negociando acciones, chateando o jugando, puede considerarse un “ciberadicto” y, por tanto, necesita ayuda.

Así lo consideran especialistas como la psiquiatra Hilarie Cash, cuyo Servicio de Adicción a Internet y Computadoras, en la Universidad de Pensilvania es visitado por decenas de pacientes diagnosticados con el TAI.

Fuente: http://www.eluniversal.com.mx/sociedad/4840.html


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