Posteado por: aldergut | diciembre 8, 2009

‘Los libros tradicionales y los ‘e-books’ no son excluyentes, van a coexistir’

Pablo Romero | Madrid

La bibliotecas tienen aún mucho que decir en un mundo de libros digitalizados, obras electrónicas y datos que viajan por las redes.

Eric Lease Morgan es el jefe de acceso digital y arquitectura de la información de las bibliotecas de la Universidad de Notre Dame, Indiana (EEUU), todo un experto internacional es digitalización de obras que, sin embargo, se define simplemente como un bibliotecario, es sí, de vocación, “día y noche”.

Durante una entrevista, Eric Lease Morgan explicó que no sabe dónde está el equilibrio entre difusión de la cultura y la protección de los derechos de autor, dos partes íntimamente relacionadas con su trabajo. Es naturalmente partidario de la digitalización de las obras, aunque no está seguro acerca de la iniciativa global de Google. “¿Es una buena idea que una sola institución tenga todo el conocimiento del mundo?”, se cuestiona.

Pregunta: ¿Cuál es su papel hoy en día como bibliotecario?

Respuesta: Dirijo a un grupo de personas en las bibliotecas que, en primer lugar, mantienen los sitios web de los centros. No obstante, tenemos un gran número de proyectos de investigación y desarrollo que incluyen las publicaciones de acceso abierto, catálogos en red, un número limitado de digitalizaciones… En definitiva, investigamos la manera de actualizar el trabajo de bibliotecario de muchas y variadas formas.

P: ¿Y cuál es el papel de la tecnología en el futuro de las bibliotecas?

R: Las bibliotecas tienen que pensar más sobre el uso de ordenadores para hacer su trabajo, que se supone que gira en torno a los libros. Desde hace mucho tiempo, y aún ahora, las bibliotecas han sido asociadas con el medio físico, el libro. El papel de la tecnología en las bibliotecas es ahora aprender que el uso de un libro no es ya sólo el uso de la cosa, sino de lo que hay dentro del mismo.

P: En su opinión, ¿cuál ha sido la tecnología más importante que ha marcado el trabajo de las bibliotecas, su trabajo?

R: Absolutamente el uso de los ordenadores es la tecnología más importante.

P: Pero dentro de los ordenadores, ¿qué cree que es lo que más ha cambiado su trabajo? Me refiero a si ha sido algún lenguaje de programación, el incremento de la memoria, o bien su relacción con la Web…

R: Oh, muchas cosas y todas juntas. La razón por la que tenemos que usar más los ordenadores es porque pueden manejar la información mejor que yo, pueden recordar mejor, y pueden comunicarse con las personas en todo el mundo mucho más rápido de lo que yo puedo.

P: Lo que me gustaría saber es, según su criterio, si existe un avance en concreto que haya supuesto un cambio importante.

R: Pues yo no sería capaz de elegir uno solo. Es la combinación de todas esas cosas. Cuando todas esas cosas terminan en un solo dispositivo, el ordenador conectado a Internet, todo desemboca en una nueva manera de pensar. Por eso no soy capaz de elegir una tecnología en particular, es la combinación de todas ellas las que marcan la diferencia.

P: ¿Qué piensa acerca de Google Books? ¿Cree que esta iniciativa es positiva?

R: Mi opinión sobre Google Books está cambiando. Si te paras a pensar en que el conocimiento humano -me refiero al conocimiento occidental- está básicamente en los libros, muchísimo de lo que sabemos está en los libros, entonces Google sabe mucho, reúne muchísimos datos. ¿Es una buena idea que una sola institución tenga todo el conocimiento del mundo? ¿No da un poco de miedo? Imagínate que tú tienes toda la información que existe en el mundo, y alguien viene y te pregunta, porque eres el único que tiene toda la información del mundo. ¿Cómo sé que me estás diciendo la verdad? Otro problema, que además afecta directamente a las bibliotecas, es que éstas dan información a Google, y Google puede darle la vuelta y ‘revender’ esa información. ¿Tiene derecho? ¿Es justo? No estoy muy seguro.

Sin embargo, la mayoría de la gente no va a estar preocupada por estos asuntos. Lo que quieren es poder realizar una búsqueda, Google les va a devolver algún tipo de respuesta, e incluso les va a dar la oprtunidad de comprar algun libro con esta información, y se van a quedar encantados y satisfechos. Quizá esa sea la verdadera necesidad.

P: ¿Y qué piensa de Europeana? Es decir, la iniciativa pública de Europa que responde de alguna manera a Google Books. ¿Conviene que la digitalización y el acceso a los libros quede en manos privadas o públicas?

R: Creo que es importante que existan los dos tipos. Las instituciones públicas, como los gobiernos, hacen este tipo de trabajo para el bien común, para mejorar la sociedad. Esto es importante porque una compañía no realizará este trabajo de una manera tan intensa como un Gobierno. Además, incluye la digitalización de obras en idiomas más allá del inglés. Creo que es algo importante, porque la cultura de la gente depende mucho de su lengua, está en ella, y si lo decimos todo en inglés entonces tendrás siempre un punto de vista americano de todo. Por eso no creo que toda esta digitalización deba ser sólo en una lengua.

P: Existe un conflicto entre la difusión y el acceso libre de la cultura, por un lado, y la protección de los derechos de autor, por otro. ¿Dónde está el equilibrio?

R: Es una buena pregunta. Mira, hace tiempo, cuando un autor creaba una obra, se la daba a un editor, y el trabajo se convertía en algo físico -un libro-. Eso se podía vender porque era físico, y así generaba un beneficio al editor y, consecuentemente, al autor. En el ambiente digital, es posible escribir la idea y hacer millones de copias de ella… ¡gratis! Y encima cada copia es exactamente igual al original. Además, no piedes vender una cosa tangible, no hay nada que vender. Es muy complicado hacer un modelo de negocio basado en la venta de algo como una idea, un texto, una novela… sin el riesgo de que alguien venga, lo duplique y lo entregue a otros gratis. Es lo mismo que está ocurriendo a la industria de la música. La verdad es que no sé cuál es la respuesta, no sé cómo se va a resolver este problema.

P: ¿Cree que como bibliotecario está en una sitguación intermedia, entre la difusión de la cultura y la protección de los derechos?

R: El papel de los bibliotecarios es tradicionalmente recoger la cultura que nos rodeaba, así que recogíamos las canciones, las hirtorias, el conocimiento científico, etc… No obstante, no creo que nuestro papel sea necesariamente la de protectores de los derechos de autor de nadie, no creo que nadie espere esto de nosotros.

P: Pero se supone que ustedes facilitan la difusión de esa cultura…

R: Tengo un conflicto ahí. En el pasado, dado que había una cosa tangible, era complicado. Hoy en día, con los soportes digitales, todo puede ser duplicado fácilmente. Las bibliotecas deberían hacer un esfuerzo para evitar que la gente copie de forma ilegal obras, aunque al mismo tiempo no pudemos ser instituciones que restrinjan el derecho del acceso a la información.

P: Parece complicado.

R: Sí, es un trabajo difícil.

P: Con Internet y las digitalizaciones masivas, ¿qué futuro tienen las bibliotecas tradicionales?

R: Esa pregunta es fácil. Nuevamente, el trabajo de las bibliotecas no tiene relación sólo con el ‘libro-cosa’, sino con lo que encierran los libros. Durante mucho tiempo, nuevtsro trabajo se ha basado en recopilar estas cosas que tenemos puestas en estanterías arlrededor de nosotros, pero realmente no se trata de estos objetos, sino sobre las leyes, sobre cómo Picasso cambió la pintura, sobre cómo Newton cambió las ideas del mundo que le rodeaba. Por tanto, las bibliotecas pueden seguir ayudar a la gente a aprender y comprender, y para ello podemos usar no sólo los libros, sino también los ordenadores.

P: Entiendo que se trata de conectar datos entre ellos, y con la gente…

R: Eso es, conectar a la gente con los contenidos, y ayudar a la gente a usar esa información.

P: ¿Qué opinión le merecen los llamados ‘e-books’? ¿Cree que los ‘e-books’ terminarán comiéndose los libros de papel tal y como los conocemos?

R: No. (risas). El concepto del é-book’ ha sido cada vez más popular en los últimos dos años, pero tenemos que definir antes un par de cosas. ¿Hablamos del dispositivo electrónico que muestra el texto en una pantalla, con botones para pasar páginas y quizá otro para buscar dentro del libro? Si eso es lo que llamamos ‘e-book’, pues no creo que haya demasiadas elecciones. Cuando te compras una tele, ¿tiene ésta sólo un número determinado de canales que puedas ver? Naturalmente no, cuando compras un televisor éste debería de dejarte ver todos los canales que están disponibles. Si te compras un ‘e-book’, sólo puedes comprar libros de determinados sitios, de determinadas compañías. Esto no es lo que la gente va a demandar, van a querer tener un dispositivo que permita leerlo todo, cualquier libro.

P: Bueno, con el tiempo puede que exista un formato universal o formatos estandarizados que cualquier dispositivo pueda leer y ofrecer…

R: Pero es que no existe un formato universal en estos momentos, lo más parecido que tenemos es el documento PDF. ¿Por qué voy a comprarme un lector de ‘e-books’, cuando puedo abrir ese formato en mi ordenador?

P: Bueno, puede que sea más fácil, o más cómodo…

R: Tienes razón, hay lectores portátiles pequeños, pero cuentan con una pantalla también pequeña, no puedo hojear con libertad, no puedo pintar las hojas con mi lápiz, no puedo pasarle mi libro a mi amigo, está encerrado en el dispositivo, etc…

P: A veces puedes pasar libros electrónicos entre dispositivos, se pueden enviar…

R: Tienes que tener el mismo tipo de ‘e-book’. ¿Y cuál es la diferencia con lo que puedes hacer con el ordenador, con documentos PDF, por ejemplo?

P: Lo cierto es que, con el tiempo, esto evolucionará. Y mi pregunta sigue siendo la misma: ¿Podría el formato electrónico acabar comiéndose al papel? Es más, ¿Cree que llegaremos a poder conectarnos a todo el conocimiento humano a través de un dispositivo?

R: Creo que no.

P: ¿Le gustaría que esto ocurriese?

R: No. No me malinterpretes, creo que llevo escribiendo programas informáticos desde antes de que tú nacieras, y sé cómo funcionan los ordenadores. Tenemos que comprender que las diferentes tecnologías suponen diferentes avances y desventajas. Cuando nació la televisión, todo el mundo pensó que era el fin de la radio, y ahí sigue viva. La radio tiene su propio nicho, satisface una necesidad particular. Lo que pasa es que probablemente la radio no sea hoy tan popular como solía serlo. Llegará un momento en el acceso electrónico a los datos prevalezca sobre el acceso a los datos sobre el papel. No obstante, no veo que los libros vayan a desaparecer, porque puedes hacer cosas con un libro físico que no puedes hacer con uno eletrónico. No son situaciones excluyentes, ambas van a existir.

P: La última pregunta es sobre su proyecto llamado Alex Catalogue of Electronic Texts. Ha estado varios años recopilando literatura de dominio público, unas 14.000 entradas… ¿Es un proyecto personal, como un hobby?

R: Exacto.

P: Todo ello en Internet, de manera que usted mismo proporciona literatura (clásicos americanos e ingleses, sobre todo) para una pantalla. ¡No hay una pequeña contradicción con lo que me ha dicho antes?

R: Para nada. Lo que tengo es una pequeña colección de textos electrónicos. Me gusta hacer mi trabajo también para divertirme. El Alex Catalogue y mi web Infomotions son mi lugar de recreo, un lugar para hacer mis exploraciones y experimentar. A través del catálogo la gente puede acceder a buena literatura, me gusta que la gente aprenda y siga aprendiendo sobre textos clásicos de dominio público. Una vez que encuentras el texto que te interesa, no se supone que lo tienes que leer sobre la pantalla, sino que te lo puedes imprimir, está diseñado para ello.

No obstante, hay otras herramientas en el catálogo que te permiten hacer cosas que otros catálogos no permiten. Así, se pueden buscar cuáles son las palabras más frecuentes en un texto. Se supone que esas herramientas son para usarse una vez que uno se ha leído la obra, estas herramientas son útiles usadas en conjunto con el libro. Pongamos que tienes una clase, y todo el mundo tiene que leerse una obra. Preguntas a un alumno y te contesta que es interesante cómo el autor maneja un concepto determinado. Puedes ir al catálogo para buscar qué frases del libro contienen dicho término, y profundizar en el análisis. No puedes hacer eso con un libro impreso, pero puedes hacerlo con el catlálogo ‘online’.

P: Así que es una especie de mezcla entre juego, enseñanza y aprendizaje…

R: ¡Sí! Se trata de explorar nuevos caminos que antes no eran posibles. Me gusta mucho ser bibliotecario. Nuevamente, no me malinterpretes: me gustan los libros, incluso me hago mis propios libros, pero también me gusta mucho el mundo de los ordenadores, y creo que los miembros de mi profesión debemos ser capaces de hallar nuevas maneras de utilizar ambos instrumentos.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2009/12/04/navegante/1259928279.html


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